Náhuatl (introducción)

El náhuatl -con tl- es la lengua más estrechamente emparentada y más parecida al náhuat; tanto se parecen que algunos incluso piensan que se trata de una sola lengua. El náhuatl es hablado por indígenas del sur de México; otros nombres por los que se conoce a veces son "mexicano" y "azteca".

Juntos, el náhuatl (mexicano) y el náhuat (centroamericano) pertenecen a una rama de la familia yuto-nahua (en inglés, Uto-Aztecan) de lenguas, los demás miembros de la cual se extienden por el norte de México y partes de Estados Unidos.

El náhuatl es uno de los idiomas indígenas mejor documentados de todas las Américas, ya que ha sido estudiado intensamente y fue utilizado como lingua franca desde los primeros años de la colonización europea del "Nuevo Mundo"; era la lengua oficial del Imperio Azteca a la llegada de los españoles. Tiene una extensa literatura que data de la época colonial; la forma antigua de la lengua empleada en aquella literatura se conoce hoy como náhuatl clásico.

Como toda lengua viva, el náhuatl ha evolucionado desde entonces y se ha diversificado, dando lugar a numerosos dialectos modernos que áun se hablan en diversos pueblos y regiones del sur de México.

Finalmente, dado primero su estatus en el gran Imperio Azteca y luego su temprano uso como lingua franca del naciente y mucho más vasto imperio español en el "nuevo" continente, el náhuatl llegó a ejercer mucha influencia sobre otros pueblos indígenas y zonas geográficas más allá de su territorio de origen, y esta influencia afectó gran parte de Centro América, incluyendo a los propios pipiles.

El conocimiento del náhuatl tiene gran relevancia desde una perspectiva lingüística o filológica para cualquiera que quisiera estudiar el náhuat de los pipiles en profundidad. Por poner una analogía, su estudio es tan pertinente como lo es el conocimiento del latín para un estudioso del español moderno.

Pero también cabe insistir en que no sería correcto confundir el náhuat con el náhuatl clásico ni con ningún dialecto mexicano actual, del mismo modo que se puede confundir el español con el latín, ni tampoco con el portugués, el catalán, el francés, el italiano… pese a que comparten las mismas raíces.

Por último, hay que precisar que el náhuat no es un descendiente directo del náhuatl clásico, que fue la lengua de los aztecas. Esto se ve con claridad si consideramos que ha habido una separación y casi total aislamiento (con toda la zona maya como barrera intermedia) entre el náhuatl mexicano y el náhuat salvadoreño de (muy) aproximadamente unos mil años de antigüedad, en tanto que el Imperio Azteca sólo existió en el actual México y únicamente desde el siglo XIV. Claramente la lengua nahua (y sin duda varios dialectos de la misma) fue hablada en la región durante siglos antes de la cristalización de la variante oficial e imperial que ahora llamamos náhuatl clásico, y es a esa lengua preclásica que debe remontar en sus orígenes el náhuat de los pipiles actuales.

Dada la importancia del náhuatl, como pariente próximo, para conocer y entender mejor algunas dimensiones del náhuat pipil, examinaremos numerosos aspectos del mismo, siempre teniendo en cuenta la relevancia de esta información para arrojar luz sobre el náhuat y sin pretender eclipsar otras fuentes de información mucho más importantes, completas y dignas de estudio por todos los que quieran conocer aquella lengua en profundidad.

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